Reúso de aguas tratadas para enfrentar la crisis hídrica

En Chile las aguas residuales (domésticas e industriales) deben ser tratadas en plantas depuradoras antes de ser descargadas al medio ambiente. Si el proceso se realiza de forma adecuada, y se certifica la calidad de las aguas tratadas, estas pueden ser reutilizadas en actividades diferentes a las que les dieron origen.


Hoy existe alto interés por la reutilización de aguas grises, una tecnología interesante, pero que depende de contar con un doble sistema de alcantarillado. Por el contrario, las aguas servidas, incluyendo las aguas negras, no requieren de la separación del alcantarillado y se pueden tratar íntegramente utilizando sistemas de lodos activados. Una vez finalizado el proceso de tratamiento, las aguas pueden ser reutilizadas, por ejemplo, para riego, de forma segura para las personas y el medio ambiente.


Algunos de los usos más frecuentes para las aguas tratadas son:

  • Urbano, que incluye irrigación de parques y jardines.

  • Industrial, por ejemplo en sistemas de refrigeración y humectación de caminos.

  • Riego agrícola, con restricciones según el tipo de cultivo.


En países que deben enfrentar regularmente condiciones de escasez hídrica, gran parte de las aguas residuales tratadas se utilizan para riego. Esta estrategia incluso puede mejorar la fertilidad de los suelos, en aquellos casos en que quedan disponibles algunos nutrientes, como nitrógeno y fósforo.


En el caso de Chile, reutilizar las aguas tratadas es una estrategia que sin duda se debe considerar para enfrentar la crisis hídrica, dándole al menos un segundo uso a este escaso recurso. Pero para poder reutilizar las aguas tratadas, las plantas de tratamiento deben funcionar óptimamente y cumplir con la normativa vigente, para así evitar que se ponga en riesgo la salud de las personas y el medio ambiente.