Estrategias para enfrentar la crisis hídrica

Enfrentar la crisis hídrica requiere de la aplicación de múltiples estrategias combinadas y coordinadas. Es imposible que una sola medida permita resolver los problemas asociados a un escenario tan complejo. En nuestro país, el gobierno ha puesto el foco en cuatro estrategias principales, lo que no quita que se esté trabajando a la vez en otros frentes. Estas cuatro estrategias principales son:


Desalinización


En Chile se dará un fuerte impulso al uso del agua desalada, principalmente en las regiones de Coquimbo y Valparaíso, esperándose un crecimiento la cantidad de proyectos aprobados. La desalinización permite transformar grandes volúmenes de agua de mar en agua dulce, la cual puede ser utilizada incluso para consumo domiciliario. No obstante, la desalinización tiene al menos dos efectos ambientales adversos que se deben tener en consideración. Primero, que el proceso de desalinización tiene un alto consumo energético. Segundo, que la desalinización afecta la biodiversidad marina, principalmente debido a la descarga del agua de rechazo.


Tecnificación del riego


Con la finalidad de proveer de agua al sector agrícola, el gobierno propuso un plan de construcción de 26 nuevos embalses a lo largo de Chile. Además, se sigue promoviendo la instalación de sistemas de riego más eficientes, como por ejemplo el riego por goteo, incluso en predios de pequeños agricultores. Este tipo de tecnologías pueden incrementar importantemente la eficiencia del uso de agua, pero para que su impacto sea óptimo no solo se debe poner foco en la instalación de este tipo de sistemas, sino que también en su operación y mantención a largo plazo.


Cobertura de agua potable rural


El gobierno ha ampliando la cobertura del programa de Agua Potable Rural (APR) en un 21%, alcanzando una cifra de 2.239 sistemas que benefician a 645 mil familias. Bajo este modelo, los comités de agua potable rural pueden postular a fondos públicos para el diseño e instalación de sistemas de captación, potabilización y distribución de agua. Una vez construidos, estos sistemas deben ser operados y mantenidos por la misma comunidad, a través del comité. Por lo tanto, es fundamental apoyar a las directivas de los APR para que puedan administrar adecuadamente sus sistemas de potabilización y estos se puedan sostener en el largo plazo.


Uso eficiente del agua en ciudades


El 33% del agua potable de las ciudades se pierde por diversas causas, por lo que es fundamental poner el foco en reducir estas pérdidas. Esto se logra con la aplicación de dos medidas principales. Primero, sancionando a las personas que hagan mal uso de este recurso. Segundo, las sanitarias deben implementar tecnologías para que las pérdidas de agua potable en las redes de distribución sean mínimas.